Tu forma de ser y esas pequeñas cosas que quizá tú no notas, pero yo sí guardo.
25 de julio de 2026
Hay hilos que no se ven.
La leyenda dice esto:
Dos personas destinadas a encontrarse están unidas por un hilo rojo invisible.
El hilo puede estirarse, enredarse y dar todas las vueltas que quiera. Pero no se rompe. De alguna manera, termina llevándolas la una hacia la otra.
Y entonces apareciste tú.
No sentí que todo se volviera perfecto de repente. Sentí algo mejor: que había alguien a quien quería conocer de verdad, sin prisa y sin inventarme nada.
El hilo nos encontró. Lo demás quiero construirlo contigo.
Hablar, reírnos y sentir que puedo ser yo cuando estoy contigo.
Sin prometer una historia perfecta. Solo algo bonito, real y muy nuestro.
Esto sí es cien por ciento nuestro.
Quería terminar con uno de esos momentos que explican mejor lo que siento que cualquier texto.
El final del hilo
Me alegra que terminara en ti.
Les, no hice esto porque tenga las palabras perfectas. Lo hice porque quería dejarte un pedacito de lo que siento.
Gracias por cruzarte en mi camino. Si la vida diera otra vuelta, volvería a seguir el mismo hilo con tal de encontrarte otra vez.